La infidelidad es una palabra muy fuerte, que es casi imposible de olvidar. Aunque hagas hasta lo indecible para perdonar y salvar la relación, no siempre se logra.
Ser infiel es como estar de vacaciones. Conlleva un descanso de las rutinas diarias: desde lavar la ropa y preparar la comida hasta compartir el baño y preocuparse por las finanzas. El sexo y el romance son la orden del día. Y en cuanto a las consecuencias, ya pensarás en eso después. Es un sueño, una fantasía... por eso resulta tan difícil resistirse y renunciar a la aventura. Pero debes tomar la decisión correcta: ¿quieres que tu affaire siga o deseas darle a tu relación otra oportunidad?
Si eliges la segunda opción, tienes que tolerar las consecuencias de tus actos.
Tendrás que enfrentar la ira, la pérdida de la confianza y la angustia emocional que le has causado a tu pareja. También te verás obligada a pensar en los problemas que atravesaba tu relación y que te impulsaron a buscar otra persona. Y vas a tener que renunciar a tu amante y a llorar en silencio toda la dicha que esa relación extraoficial te proporcionaba... sin demostrar tu malestar a tu chico. Hacer todo eso reducirá el proceso de sanación.
Traicionada por él
Tu chico te fue infiel y tú quieres romper, pero él se arrepiente y suplica, y tú decides darle una segunda oportunidad. Sin embargo, para que la relación vuelva a funcionar y se restablezca, tendrás que trabajar duro. Y debes comenzar a aplicar algunas reglas. ¿La primera? El tiene que dejar de ver a la otra mujer y romper todo tipo de comunicación con ella. Un alejamiento gradual significará que todavía está engañándote emocionalmente con ella, así que si eso es lo que él quiere hacer, no cedas.
La revancha
"Si él me hizo esto, estoy en todo mi derecho a pagarle con la misma moneda". Pero ¿es esa una solución maravillosa y completamente madura? ¿En realidad funciona ese equilibrio? Sí, claro, de esa forma ambos podrán experimentar en carne propia lo que se siente, aunque tú tienes la excusa de que "él lo hizo primero y yo sólo tomé venganza". Ninguno de los dos podrá señalar al otro con el dedo en el futuro y guardarán absoluto silencio sobre lo ocurrido... hasta que un día, por alguna razón, explote la rabia que llevan dentro y se aburran de todo lo que les rodea. En otras palabras: la revancha no funciona. Eso sólo retrasa el proceso de recuperación, te hace sentir infeliz contigo misma y lo peor: no soluciona el problema.
Vuelve a confiar
La consecuencia más grave de la infidelidad es la pérdida de la confianza. "Pero para vivir una vida y una relacione normales, tienes que confiar otra vez". Si eliges volver a creer, tendrás que dejarlo ganarse tu confianza, lo cual no será fácil.
Después del primer choque, vas a tener que abrirte y decirle que necesitará reafirmarte que está arrepentido, y que tú posiblemente querrás confirmar que no te está siendo infiel otra vez. Por tanto, deberá avisarte cuando piense que llegará tarde del trabajo o si va a tener una reunión. Reconstruir una relación tras un engaño es una tarea de dos, u si decides confiar de nuevo, tu hombre tendrá que validar tus sentimientos mil veces y ser supersensible, hasta hacerte volver a creer que eres importante para él.

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